22.4.16

Aún me acuerdo de ti


Hoy he soñado contigo 
Me contabas  que todo había sido un viaje y que estabas de vuelta
Yo no te creía: estuvimos todos el día de tu despedida 
Todos llorábamos, compungidos por haber perdido a un amigo
Y ahora con tu sonrisa me dices que era una broma todo y que no te has ido a ninguna parte

¿Sabéis a qué me refiero? Ese momento es el que sabes perfectamente que las cosas, desgraciadamente no son así. 
Pero, ¡oye! me apetece creerte y pasar un ratito más contigo.

¿Quién quisiera olvidarte? ¿Quién te recuerda? ¿Quién jamás te olvidará?
Me pregunto si magnificamos las ausencias o sencillamente valoramos lo que hemos tenido la suerte de conocer.
Yo no puedo responderte a las preguntas mencionadas, pero sí contarte las veces que me acuerdo de ti a lo largo de la semana.
Cuestiono la razón de tu partida, y no comprendo a quien tengo que atribuirle la culpa: a Dios, al karma, o al tiempo de aquel día.
Además, dentro de esta situación se supone que hemos de encontrar la aceptación.

No se si alguna vez conseguiré poder decir a alguien: adiós.
En ese mes de agosto, tampoco pude. No supe afrontar la pérdida de un amigo.
Recuerdo aquellos días con una amarga sensación. Los cambios extremos de emociones en un mismo día, que te hacen pensar en cómo debe de sentirse un bipolar.
Cuando estábamos en compañía intentábamos apoyarnos y no pensar. Pero inevitablemente en la soledad, aparecían los sentimientos y pensamientos que intentábamos coartar como si no pensar en ello nos fuese a disminuir o evitar el dolor.


Rebobinemos hasta la última vez que nos vimos. No sabes cuanto me alegro de haber actuado de aquella forma.
Me alegré de verte en aquel cine de verano. Y en el descanso entre las dos películas decidí coger una silla y sentarme a tu lado.
¡Cuanto tiempo! ¿Cómo va todo? Proyectos y metas que compartimos mientras comentábamos que nos teníamos que ver más a menudo.
Aquella decisión fue instintiva, solo me dejé llevar por lo que me apetecía. Sin vergüenzas ni sandeces, porque tenías esa capacidad de hacerme sentir que contigo podía ser conforme era.
Si algo te caracterizaba era la bondad y la comprensión. 
Y ahora miro atrás y me doy cuenta de que nunca he tenido la oportunidad de agradecerte los dos años que compartimos en clase, el apoyo cuando todo iba mal, las sonrisas mientras se me derramaba una lágrima por algo que, en ese momento creía que era lo más importante del mundo, y ahora con perspectiva veo que no era más que algo pasajero. 
Gracias Víctor, creo que darse cuenta de estos detalles llega a cambiar a las personas.


A menudo recuerdo ese instante en el cine de verano, y en mi mente se ha convertido en un rincón al que acceder cada vez que algo me evoca a ti.
También recuerdo el momento en aquella capilla repleta de gente de pie, no cabía ni un alma.
Un chico comenzó el que probablemente sería el discurso mas costoso de su vida.
Y dijo así: "Victor era mi mejor amigo" y la sala entera rompió a llorar.
Y en medio de ese sollozo habían personas que te querían de verdad, que te apreciaban, que te valoraban.
Ojalá tú lo sintieses así.




Aún me acuerdo de ti
(Y me acordaré)